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Una coraza sensible entre el mundo que habitamos y el que somos

Una coraza sensible entre el mundo que habitamos y el que somos

Sobre «A Flor de Piel, una compos(t)ición eco-sensible(Ciclo COMÚN)», por Ma. Belén Zerega Foitzick

Bosque
Árboles
Verde
Viento
Brisa, piel
Plástico, externo.
Naturaleza
Cultura
Poder
“Lo dado”
“Lo construido”

Nos citaron en las escalinatas del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, un día hermoso, fresco pero con un sol brillante. Una vez que estuvimos todes reunidos, caminamos por el bosque hasta llegar a un extremo, una reja separa el bosque del Bioparque. En uno de los árboles un nylon transparente, un parlante a medio camino. La gente se acercaba con calma con un grado de timidez, del otro lado de la reja los patos salían a curiosear, formando parte del paisaje.
De repente… como sigilosa, agazapada entre una pared de hojas que caen por arriba de la reja… ella.
¿Una cyborg?
¿Una bailarina?
¿Ambas en un solo cuerpo?
Su vestimenta era de color claro y pollera de plástico. Tenía un cubrebocas transparente con unas mariposas adentro. Sus movimientos eran fluidos, se colgaba en la reja, saltaba, caminaba hacia el público mientras se escuchaban en los parlantes algunas reflexiones acerca de lo “natural”, como aquello que es construido y legitimado por la mayoría. “Es natural que la mujer tenga que ser mamá”, “Tiene instinto materno”, etc.

«¿Será acaso que debemos volver al interior de la tierra?»

Se dirigía hacia el árbol, donde procedía a sacarse su pollera para ponerse un piloto transparente, iba recogiendo diferentes ramas, palitos y flores esparcidos por el bosque. Su andar era orgánico parecía que ese era su hábitat.
Se desprende de su piloto, sus movimientos son cada vez más rápidos, se coloca dentro de una bolsa, respira, se mueve adentro con fluidez, como un bebé dentro de un vientre. ¿Será acaso que debemos volver al interior de la tierra?, ¿hacernos uno?, ¿de qué manera nos podemos vincular con la naturaleza sin explotarla?. ¿Estamos a tiempo?
Sin dudas reflexionar sobre el mundo que queremos, nos lleva a reflexionar sobre el propio. Ese que habitamos en nuestro interior, aquellas normas, costumbres, valores que ponemos en práctica en nuestro día a día. ¿Qué cosas nos son dadas? ¿Qué cosas construimos? ¿Cuáles naturalizamos?.
Entender que somos partes de la naturaleza y no agentes externos, implica hacerse cargo del impacto que generamos en nuestro propio ecosistema y también de aquellas construcciones culturales que tenemos “naturalizadas”. Las relaciones entre cultura y poder. ¿Cómo en los modos de vida socialmente gestados (el ámbito de la cultura) se reproduce la posición subordinada de otras formas posibles de sentir, pensar y actuar?. La experiencia cotidiana de la vida, lo «efectivamente vivido», es organizada prácticamente por significados y valores específicos y dominantes.

A FLOR DE PIEL- CICLO COMÚN (2022)
15/5 – BOSQUE DE LA PLATA